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Restaurar cuadros: el paso a paso de un proceso mágico

¿Cuánto sabes sobre la pintura del s.XX?

Para restaurar cuadros y devolverles ese esplendor que tuvieron antaño es imprescindible seguir una metodología concreta, aunque adaptada a cada situación. No obstante, la restauración de cuadros, como la restauración en general, no sigue un proceso único.

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En función de la técnica con la que está hecha cada obra, la época en que se realizó o cuáles sean exactamente sus daños, el procedimiento seguirá unos u otros pasos. En este artículo hacemos un breve recorrido por los pasos que hay que seguir a la hora de restaurar un cuadro’.

El significado de restaurar

Podríamos decir que restaurar un cuadro es un proceso absolutamente mágico. Con él se puede devolver a la vida obras que los años, la humedad, o los transportes y cambios en su ubicación, han podido causar sobre la pintura. Sin embargo, el proceso de restauración, aunque poético, es complicado y requiere el trabajo de grandes expertos.

La experiencia del restaurador también influye en este proceso: las técnicas aprendidas y puestas en práctica en anteriores ocasiones, determinan en gran manera el sistema a seguir. En cada restauración es el restaurador quien decide adaptar algunas técnicas a la vez que tiene que descartar otras.

Aún así, en líneas generales, el proceso de restauración sigue las siguientes etapas:

  • Documentación. Antes de empezar la restauración, es imprescindible hacer un diagnóstico sobre en qué estado de conservación se encuentra la obra, cuál es su historia, mediante qué técnica se realizó, etc.
  • Consolidación del soporte. A veces la pintura se destensa o se agrieta porque el lienzo sufre roturas y hay que volver a tensarlo como estaba en el momento en el que se pintó. También se puede realizar un reentelado, proceso que explicaremos a continuación.
  • Limpieza de la superficie. Independientemente de si está policromada o no, la limpieza de la superfície es imprescindible para poder empezar el proceso de reintegración.
  • Reintegración pictórica. Consiste en volver a dar una continuidad visual al estrato de la capa pictórica tratando las zonas perdidas. Los materiales empleados deben ser estables, legibles y reversibles. El sistema de reintegración puede variar según los criterios, fruto de un diálogo interdisciplinario que respete todos los valores de la obra.
  • Barnizado. Esta fase supone la protección definitiva de la superficie de la obra.

Llegados a este punto, conviene explicar que, dado que los analistas coinciden en que el proceso de envejecimiento de una obra empieza inmediatamente tras su creación, cada vez es más habitual que la palabra restauración sea substituida por la de conservación preventiva. Los organismos oficiales internacionales que se encargan de elaborar las leyes sobre salvaguarda del Patrimonio Cultural como el ICOM o la UNESCO consideran que se ajusta más a la realidad.

De hecho, la conservación preventiva se aborda como estrategia de identificación, detección y control de los factores de deterioro de los bienes culturales, con el fin de minimizar sus efectos. Consiste en una actuación continuada en el entorno de los bienes para evitar, en la medida de lo posible, la intervención directa.

De hecho, la conservación preventiva se aborda como estrategia de identificación, detección y control de los factores de deterioro de los bienes culturales, con el fin de minimizar sus efectos. Consiste en una actuación continuada en el entorno de los bienes para evitar, en la medida de lo posible, la intervención directa.

restaurar cuadros

Restaurar cuadros: el proceso, paso a paso

Adaptándose, pues, al estado en el que se encuentra cada cuadro,, las diversas fases del proceso a seguir para recuperarlo siguen el siguiente orden:

Documentación

En este primer paso se identifican tanto la obra, como las patologías que sufre. Se estudia el estilo de la pintura, la técnica utilizada por el artista, los problemas que presenta y las posibles soluciones que el restaurador propone.

Este capítulo también incluye la elaboración de un informe técnico, documentado fotográficamente, que recoge de manera detallada el estado del cuadro en el momento de empezar el proceso de restauración.

Tratamiento del soporte

Se tratan las patologías que tienen que ver con la tela del cuadro, como problemas de destensado, deformación del lienzo, algún roto, el desgaste propio del paso del tiempo, bordes desgastados que dificultan la sujección al bastidor, etc…

Reentelado

Si la tela está en muy mal estado se puede optar por reentelar. El reentelado de un cuadro significa añadir una tela nueva a la original. El objetivo es proveer de consistencia el material antiguo, que acostumbra a estar degradado por el paso del tiempo, envejecido, o incluso desgarrado. La tela y el adhesivo que se utilicen deben ser adecuadas para las características, la técnica usada y el estado de conservación de la pieza. Pueden ser tejidos naturales o sintéticos.

Hay que tener en cuenta que el reentelado es un proceso muy agresivo que puede llegar a modificar la apariencia del cuadro, por lo que solo se utiliza en casos estrictamente necesarios.

Sentado del color

Otro tratamiento que se puede llevar a cabo en esta fase es el sentado de color, que se realiza cuando los distintos estratos de la obra (lienzo, imprimación y pintura) no están bien adheridos entre sí.

Limpieza de la pintura

Este es uno de los puntos más delicados. En la restauración de cuadros siempre se busca que todos los procesos sean reversibles, de manera que se pueda retirar aquello aplicado sin afectar a la integridad de la obra.

Dado que el barniz envejece, se oxida y toma un color amarillento, y que el cuadro puede estar afectado por suciedad superficial, polvo, restos orgánicos…, es siempre necesario realizar tareas de limpieza. Es importante que previamente se realicen pruebas para determinar cuál es el método más adecuado: en seco o en húmedo.

Estucado

En esta fase se aplica una capa de preparación (estuco) a las lagunas de la obra, de manera que se crea una base que permitirá la reintegración del color. Es importante que esta capa de preparación se aplique exclusivamente en las lagunas que presente el cuadro.

Reintegración cromática

Se trata de recuperar la continuidad visual en la obra, tratando específicamente las zonas perdidas. Siempre se deben utilizar materiales estables, legibles y reversibles.

Es esencial destacar que solo se retocan las lagunas y, a ser posible, siguiendo técnicas de corrección que sean visibles a ojos expertos. El retoque se debe poder apreciar de cerca, no a simple vista, claro está.

Cabe mencionar que, actualmente, se tiende a evitar la reintegración cromática, ya que se pretende que quien observa la obra restaurada vea de la forma más clara posible qué partes se han perdido y cuáles no.

Barnizado

Se trata de proteger la obra, o incluso de embellecerla. Qué barniz se elija y cómo se aplique dependerá de las condiciones en que se encuentre la superfície de la obra.

Para terminar el proceso de restaurar cuadros es importante documentar fotográficamente, y con todo detalle, las diferentes fases del proceso de restauración.

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