Apuntes de arte

Pintura neolítica: la primera revolución artística

¿Cuánto sabes sobre la pintura del s.XX?

Aunque al pensar en el arte suelen venirnos a la cabeza las grandes obras del Renacimiento italiano o cuadros famosos de las vanguardias de principio del siglo XX, el arte es una forma de expresión que ha acompañado al ser humano desde sus orígenes. En este sentido, es precisamente en la prehistoria donde se empiezan a encontrar este tipo de manifestaciones. En concreto, la pintura neolítica destaca dentro del conjunto del arte prehistórico, ya que supuso la primera revolución artística en sí misma.

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¿Qué es el neolítico?

La prehistoria se divide en dos grandes períodos: el paleolítico y el neolítico. La principal diferencia entre uno y otro es que, durante el paleolítico, el ser humano era nómada (obtenía sus alimentos de la caza y la recolección). Sin embargo, a partir del neolítico, se vuelve sedentario. Esto implica el desarrollo de los primeros asentamientos y de las primeras ciudades, así como también de la agricultura.

Se ha datado el inicio del neolítico hace unos 10.000 años aproximadamente. Sin embargo, dependiendo del lugar, esta fecha varía de un enclave geográfico a otro. 

pintura neolítica

Características de la pintura neolítica

El paso del paleolítico al neolítico no se caracteriza solo por el hecho de que distintos grupos humanos (nómadas y sedentarios) establecieran contacto entre sí, sino que dicho contacto también propició nuevas formas de expresión y manifestación artística, tal y como han podido descubrir los arqueólogos a la luz de los restos hallados en los yacimientos de esta época. 

Los científicos están convencidos de que tanto la pintura paleolítica como neolítica tuvo una expresión mucho más amplia que la pintura rupestre (pintura en la roca). Sin embargo, el hecho de que la mayor parte de la pintura que nos ha llegado de esta época sea rupestre, se debe, precisamente, al soporte. La pintura rupestre se localiza tanto en cuevas como en abrigos naturales de la roca. Esto ha permitido que su conservación se haya realizado en mejores condiciones y, en consecuencia, es la mayor parte de expresión pictórica prehistórica que nos ha llegado hasta la actualidad. No obstante, esto no significa que no existan otras formas de pintura prehistórica, como puede ser la pintura del arte mueble o, incluso, la pintura corporal

A diferencia de la pintura paleolítica, donde la mayor parte de las representaciones se realizan con un alto grado de fidelidad al tema representado (abundan los animales, figuras antropomorfas y algunas partes del cuerpo humano como manos o vulvas), a partir del neolítico los arqueólogos han podido comprobar que aumenta considerablemente la esquematización de los temas representados, así como el aumento o introducción de elementos abstractos y geométricos que, en el paleolítico, son formas de expresión menos comunes. 

De hecho, esta esquematización es entendida como un precursor del signo, lo que viene a demostrar que el proceso de sedentarización propiciaría una especie de protolenguaje compartido por toda la comunidad. La pintura neolítica es más esquemática porque las formas naturales van perdiendo importancia en favor de un lenguaje visual comprendido por la comunidad que lo contempla. Esto no significa que la representación figurativa desaparezca, pero sí que las forma de representación empieza a perder el interés por una representación fidedigna en favor del significado.

Además, hay que tener en cuenta que el proceso de evolución natural, tanto de la pintura neolítica como de otras formas de expresión, desemboca en las primeras culturas de la Edad de los Metales, donde la abundancia de restos arqueológicos es mayor. Esto ha permitido a los arqueólogos trazar una continuidad a partir de las formas de expresión de la edad de piedra hasta la edad de los metales, por ejemplo en el caso de fenicios, griegos, tartesos o íberos.

Pintura neolítica: continuación frente a ruptura

Una de las curiosidades de este proceso, y que lleva a pensar a los arqueólogos que los pueblos neolíticos se terminaron fusionando con los antiguos nómadas que vivían en la Península Ibérica, es que los recién llegados continuaron con la labor artística de los primeros. A partir de la llegada de los pueblos neolíticos la pintura rupestre se volvió abstracta. Sin embargo, esta siguió desarrollándose en los mismos lugares donde encontramos los ejemplos de pintura paleolítica y, lo que es más importante, respetando las pinturas antiguas. Es decir, los nuevos pueblos neolíticos evitaron destruir la herencia artística de los pueblos nómadas anteriores. 

Esto hace pensar que el proceso de unión de ambos grupos humanos se llevó a cabo de forma pacífica y, hasta cierto punto, natural. Si bien es cierto que la llegada de los nuevos pueblos implicaría una revolución en lo que a la forma de expresión artística se refiere, parece que las motivaciones y momentos en los que se llevaría a cabo seguirían siendo las mismas: ceremonias donde, probablemente, los pintores serían también posibles chamanes dentro del grupo social al que pertenecían. 

pintura neolítica

¿Dónde puede encontrarse pintura neolítica? 

Como se ha comentado, los pueblos neolíticos llegaron a la Península Ibérica por el oriente, desde el mar Mediterráneo. En total, se pueden encontrar más de 750 yacimientos repartidos por Cataluña, Valencia, Aragón, Castilla-La Mancha y Andalucía. Según el caso, se pueden encontrar expresiones tanto de la pintura figurativa propia del paleolítico como de la pintura abstracta de la época neolítica y, en muchos casos, se trata de yacimientos con presencia de las dos manifestaciones en el mismo espacio.

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