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Marianito goya: la devoción del pintor por su nieto

¿Cuánto sabes sobre la pintura del s.XX?

Mariano Goya, también conocido como Marianito Goya, fue el único nieto del pintor de Fuendetodos, por el que tenía una gran devoción.

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Es por esto que este segundo retrato que realiza el pintor de su nieto no es solo una pintura que muestra su gran calidad técnica, sino que muestra su lado más emocional, humano e íntimo.

Mariano Goya, Francisco de Goya y Lucientes, 1813-1815. Imagen: Fundación Goya en Aragón

Contexto de la obra

La pintura está datada entre 1813 y 1815, una época convulsa para España, que se encuentra inmersa en plena guerra de la Independencia contra Napoleón. Aunque Goya es un pintor consolidado de gran éxito y popularidad, no es ajeno al hambre, dolor y desolación por el que está pasando su país. Sin embargo, la inocencia y alegría del pequeño Mariano le hace pensar en un futuro mejor. Goya se encuentra en la última etapa de su vida, a la que se enfrenta con confianza y paz.

Marianito Goya: el retrato

Mariano Goya, Marianito Goya o “El Marianito” es el segundo retrato que Goya realiza de su nieto y uno de los más exquisitos retratos infantiles que pinta durante su carrera, temática en la que ya había demostrado una gran destreza. La ternura que desprende el cuadro es una muestra de la especial relación que mantienen: de hecho, en la parte posterior de la tabla, el pintor escribió: «Goya a su nieto» a modo de guiño de complicidad entre ambos.

El niño, que cuenta con una edad entre 7 y 9 años, aparece retratado como un joven caballero que está sentado disfrutando de una de sus grandes aficiones: la música. La elegancia de sus ropas, con una chaquetilla negra de tejido aterciopelado, una camisa con un amplio cuello de encaje blanco ejecutado a punta de pincel y un sombrero copa negro entre el que asoman sus rizos rubios lo hacen parecer de un alto estatus social, propio de un pequeño aristócrata.

Es un cuadro de pincelada ágil, que enmarca las dulces y delicadas facciones del niño dando un gran protagonismo a sus ojos oscuros y despiertos. En este retrato de medio cuerpo el niño se lleva la mano izquierda a la cintura en un gracioso gesto de diligencia mientras que, con la derecha, sujeta un papel enrollado como si fuera una batuta.

En la obra se puede apreciar a un niño lleno de vida, que juega a ser director de orquesta marcando el ritmo y que se siente confiado, mirado y querido. Es el único heredero de Goya, el niño de sus ojos.
La obra, que formaba parte de la colección personal de Mariano Goya, ha pasado por varias colecciones y exposiciones. Tras ser expuesto durante 18 años en el Museo del Prado, en 1996, debido a sospechas sobre su autenticidad, se guardó en una caja fuerte en la que ha permanecido durante veinte años. Por suerte y, gracias a la intercesión de sus propietarios actuales, los herederos de los Duques de Alburquerque, Marianito Goya ha vuelto a la luz y se puede disfrutar como parte de la colección del Museo Goya-Colección Ibercaja de Zaragoza, tierra natal del pintor.

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