Apuntes de arte

La metamorfosis de Narciso: entre el mito y Dalí

¿Cuánto sabes sobre la pintura del s.XX?

El mito de Narciso es uno de los mitos más universales, que se ha representado de forma recurrente en muchas obras de arte, desde el Renacimiento hasta nuestros días. Entre ellas destaca la versión surrealista de Salvador Dalí, La metamorfosis de Narciso, pintada en 1937, donde se puede ver un paisaje fascinante con claras referencias al psicoanálisis

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En este post, te explicamos qué hay detrás de esta obra daliniana y su combinación de mitología y arte contemporáneo. 

El mito de Narciso

Según las Metamorfosis de Ovidio, Narciso es el hijo de la ninfa Liríope y del dios-río Cefiso. El joven Narciso posee una increíble belleza y enamora a quien lo ve. Sin embargo, rechaza a todos sus pretendientes, ya que solo está enamorado de sí mismo. Entre algunas de sus víctimas se encuentra la ninfa Eco quien, al no recibir su amor correspondido, se esconde en una cueva hasta que solo se queda con su voz.

Como castigo, la diosa Némesis consigue que el joven Narciso se aproxime a un manantial a beber para que, al ver su propia imagen, se enamore de su reflejo. Absorto ante su propia belleza, Narciso acaba arrojándose a las aguas y allí donde su cuerpo cayó brotó la flor blanca que todavía hoy se conoce como “narciso”.

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Narciso, 1598-1599, Caravaggio. Imagen: Web Gallery of Art

Análisis del cuadro 

El cuadro La metamorfosis de Narciso plasma el momento en que el joven se transforma en una flor, al lado del manantial. En la versión de Dalí, hay dos Narcisos, el que está a punto de morir y el que ya está muerto. 

El primer Narciso aparece en el lado izquierdo, justo delante del agua, como una mano gigante sosteniendo una semilla que empieza a brotar. Su color es amarillento, ligeramente difuminado y con forma humanoide. Detrás aparecen los antiguos pretendientes del joven, y más al fondo hay un abismo que representa a la ninfa Eco.

Al otro lado, destaca la misma figura de Narciso, pero de color grisáceo, con los contornos definidos y de piedra caliza, junto a unos fósiles y unas hormigas. Entre sus dedos sostiene un huevo, del que surge la flor del narciso. Según el poema de Dalí, que viene acompañado a esta obra, esta flor representa a Gala, el amor. Ambas esculturas aparecen en un paisaje idílico que recuerda al Cap de Creus. 

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La metamorfosis de Narciso, 1937, Salvador Dalí. Imagen: Tate Museum

Narciso y el psicoanálisis

Para el psicoanálisis, los temas que se recogen en esta pintura, como el amor, la muerte y el narcisismo ocupan un papel central en nuestra identidad individual. Cuando Dalí enseñó este mismo cuadro a Sigmund Freud en una visita a Londres, en 1938, éste escribió al respecto que “sería muy interesante explorar analíticamente el crecimiento de una obra como ésta”.

Según los expertos, La metamorfosis de Narciso es la primera pintura en que el artista utilizó su llamado método paranoico-crítico, que se basa en la creación de ilusiones ópticas y asociaciones de imágenes. Los dos Narcisos hacen referencia a este juego de ilusiones, que fueron de profundo interés para Jacques Lacan y su teoría sobre la paranoia. 

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Retrato de Sigmund Freud, 1938, Salvador Dalí. Imagen: La Razón

Esperamos que te haya gustado el artículo, y te invitamos a leer más en nuestro blog sobre el genio catalán del surrealismo. 

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