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La arquitectura del siglo XIX y el protagonismo del hierro

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Después de la Revolución Industrial y los cambios que su impacto genera en un modelo de sociedad que evoluciona, surgen nuevas necesidades arquitectónicas como viaductos, vías de tren, mercados o galerías comerciales, bibliotecas, etc.

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El elemento más determinante de la arquitectura del siglo XIX fue el uso de el hierro. Gracias al uso de este nuevo material, los edificios pudieron ser más ligeros, lo que también consiguió que se hicieran más altos, más grandes y más amplios en sus interiores. La principal característica de esta arquitectura es el uso del hierro para desarrollar las estructuras principales que permitían dar forma a las construcciones Es el mejor ejemplo de la combinación original de arquitectura e ingeniería

Ejemplos de arquitectura del siglo XIX

Son muchos los ejemplos de arquitectura del XIX, tanto dentro como fuera de Cataluña. 

Torre Eiffel 

El ejemplo más conocido e internacional de la arquitectura del siglo XIX ejecutado siguiendo los parámetros de la arquitectura del hierro es, sin duda, la torre Eiffel de París. Su construcción se llevó a cabo con motivo de la Exposición Universal en 1889, y es la construcción más conocida del ingeniero francés Alexandre-Gustave Eiffel, que le da nombre. La torre Eiffel representa el monumento más representativo de la ingeniería civil de la época (en origen era una torre de telecomunicaciones). Su diseño y su altura solo pudieron llegar a desarrollarse a partir del uso de la arquitectura del hierro, ya que este material dispone de las características necesarias para realizar construcciones de este tamaño, altura y magnitud. 

El Umbracle y el Invernadero del Parc de Ciutadella de Barcelona

Otros dos de los ejemplos de la arquitectura del siglo XIX y de la arquitectura del hierro los encontramos en el Parc de Ciutadella de Barcelona. El Umbracle y el Invernadero habían empezado a ser construidos por Josep Fontserè, y su ejecución fue continuada por Josep Amargós. El primero fue ideado para acoger plantas que necesitan sombra. Por ello, se escogió construirlo con columnas y vigas de hierro que cuentan con grandes láminas de madera que permiten que la mayor parte de la luz del sol sea rechazada. Por otro lado, el segundo fue destinado a especies de plantas de clima cálido, por lo que a las columnas de hierro se le incorporaron cristales, lo que permite que la luz del sol llegue a la superficie y aumente la temperatura en el interior. 

El Umbracle y el Invernadero del Parc de Ciutadella de Barcelona

Mercat del Born de Barcelona

Los mercados constituyen otro de los ejemplos más comunes en Barcelona, coincidiendo con la renovación urbana de la ciudad y el Pla Cerdà, hay bastantes construcciones de este tipo. Una de ellas es el Mercat del Born. Aunque en origen constan varios proyectos que se iban a realizar durante la década de 1860, no fue hasta la llegada de los años 70 del mismo siglo cuando el mercado de la capital catalana fue finalmente diseñado y construido, siguiendo el proyecto del maestro de obras Josep Fontserè y el ingeniero José María Cornet y Mas

Los materiales y las estructuras necesarios fueron producidos por La Maquinista Terrestre i Marítima, empresa metalúrgica de Barcelona fundada en 1855. El objetivo de esta construcción era la de proveer de alimentos a la capital catalana con un gran mercado en la zona que ocupaba un gran espacio entre la Ciutadella y el resto de la ciudad.

El Born adopta las mismas soluciones que los Halles Centrales de París. Se trata de un edificio de planta rectangular con cierre semipermeable para la ventilación, estructura metálica aparente, e integración de espacios de venta y de pasaje que permite comunicar el mercado con su entorno. 

Además, la permeabilidad del espacio arquitectónico interior es, sin duda, una de las cualidades estéticas más destacables del edificio. El Born constituyó un elemento vertebrador de la ciudad y del paseo que lleva el mismo nombre, donde, antiguamente, se hacía el mercado al aire libre. 

Mercat de Sant Antoni 

Otro de los ejemplos de arquitectura del siglo XIX de Barcelona, y que entronca dentro de la denominada arquitectura del hierro, es el Mercat de Sant Antoni. Tanto el Mercat de Sant Antoni como el Mercat del Born son dos ejemplos tempranos y excepcionales de todo un conjunto de mercados de barrio que se fueron construyendo gracias a la colaboración que se desarrolló entre industriales y arquitectos locales.
Ocupando una manzana del Eixample diseñado por Ildefons Cerdà, el edificio tiene una estructura de planta radial de cuatro pabellones dispuestos en forma cruciforme y siguiendo los ejes diagonales del emplazamiento. Su forma no está muy alejada de la del centro penitenciario La Modelo, unas manzanas más arriba. La distribución de los espacios se plantea según los criterios de funcionalidad, como son el diseño de la circulación de los usuarios, la optimización de las superficies de ventilación, la separación de las zonas destinadas a la venta y las consideradas de carga y descarga, etc. A diferencia del Mercat del Born, el de Sant Antoni cuenta con cuatro fachadas principales en los cuatro chaflanes de la isla edificada, así como una linterna poligonal en el cruce de las cuatro naves.

Mercat de Sant Antoni

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