Apuntes de arte

Joyas minimalistas, la nobleza del diseño más puro

¿Cuánto sabes sobre la pintura del s.XX?

¿Joyas minimalistas? Puede parecer un contrasentido, ya que el minimalismo aboga por prescindir de la ornamentación y basar la estética en la pureza de líneas. Pero no es así: el diseño de joyería ha hecho suyo el lema del movimiento minimal para crear piezas tan singulares como hermosas. Te contamos cuáles son sus rasgos distintivos y su evolución.

CTA – ESP – Text – Pintoras

El Minimalismo es un movimiento artístico que tuvo su esplendor en los años 90, si bien sus orígenes se remontan a mediados del siglo XX. La creación del término minimalist (minimalista) se debe al filósofo inglés Richard Wollheim, quien lo acuñó en 1965.

El lema del movimiento, “menos es más”, lo formuló el célebre arquitecto y diseñador industrial Mies van der Rohe. Un lema que, dicho sea de paso, se ha hecho enormemente popular y hoy se utiliza en todos los órdenes de la vida. Las joyas minimalistas, una tendencia en auge hoy día, adoptan este lema y generan fantásticos diseños de cualidad atemporal que reflejan las consignas del movimiento. 

Minimalismo: polémica, arte y tendencia

El Minimalismo como escuela y tendencia artística tiene su origen a finales de los años 50. En aquel momento, podríamos decir que constituyó una reacción frente al exceso gestual y al neo-barroquismo del arte que entonces triunfaba: movimientos como el expresionismo abstracto o el pop art inundaban entonces la estética de la sociedad. Frente a esta situación, en 1959 el pintor norteamericano Frank Stella participa en la exposición colectiva Sixteen Americans con sus Black Paintings (una serie de lienzos negros con sutiles motivos geométricos, apenas visibles). La serie generó una gran polémica, pero ya resultaba evidente que la tendencia había nacido para quedarse. 

Los años siguientes dieron la razón a Stella, dando lugar al movimiento de la abstracción postpictórica (post-painterly abstraction). Un movimiento con figuras como Helen Frankenthaler, Morris Louis, Ad Reinhardt o Sol Lewitt, entre muchos otros, que propugnaba un arte sin gesto, pincelada o textura. Un arte en el que la forma y los planos de color, casi impersonales, triunfaban sobre el impacto figurativo o abstracto. 

De la abstracción post-pictórica al minimalismo había tan solo un corto trayecto,  que fue superado a través de la tridimensionalidad. El escultor Donald Judd comentó al respecto: “Las tres dimensiones son el espacio real: […] Los diversos límites de la pintura quedan eliminados. Una obra puede expresar todo el poder que le hemos querido dar. El espacio real es intrínsecamente más potente y más explícito que la superficie plana”.

Joyas minimalistas: la influencia del pasado

En realidad, las joyas minimalistas no son algo nuevo. Los diseños prehistóricos mostraban una simplicidad que entronca directamente con la pureza de las piezas más actuales. Algunas civilizaciones, como los Tartessos, desarrollaron el arte de la orfebrería creando magníficas joyas puramente minimalistas que daban todo el valor al oro con el que se realizaban. 

Ya en el siglo XX, el primer movimiento que tiende a simplificar los diseños de las joyas (que no su riqueza) fue sin duda el Art Déco. Durante el período comprendido entre las dos Guerras Mundiales, la influencia de las vanguardias artísticas generó diseños inspirados en la geometría y las líneas más rectas y simétricas. De hecho, ya en 1930 el diseñador vasco-francés Paul Uribe propugnaba “sacrificar la flor en el altar del cubismo”, frase que apuntaba ya a las consignas del minimalismo que vendría años después.

Últimas tendencias. Formas orgánicas y líneas puras

Ya en pleno siglo XX, los diseñadores de joyas minimalistas enfocan su producción hacia la máxima pureza de líneas y materiales. Si bien los diseños Art Déco vestían sus líneas sencillas y rectas con profusión de piedras preciosas, abandonando el minimalismo material en favor de una riqueza calculada, los diseños del nuevo milenio evitan este barroquismo. 

Las nuevas joyas buscan atrapar la vista mediante materiales de alta calidad (oro, platino, plata) y formas elegantes y estilizadas. Los diseñadores se inspiran en símbolos, líneas orgánicas inspiradas en la naturaleza y antiguas civilizaciones. También juegan en muchas ocasiones con formas truncadas, que la vista completa de forma inconsciente. Hoy triunfan las joyas más puras, obra de artistas como Legier Biederman, Leigh Miller o Kathleen Withaker, que coexisten con grandes firmas como Bulgari y con la pujanza de la joyería escandinava (con nombres como Sarah Robertson o All Blues).

Hoy más que nunca las joyas minimalistas son sinónimo de lujo discreto, elegancia y personalidad. Su esencia atemporal y los magníficos diseños que despliegan las mantienen en la lista de las más deseadas, convirtiéndolas en auténticas obras de arte destinadas a permanecer. 

CTA – ESP – Post – Pintoras

Quizá te puede interesar...

Deja un comentario

No hay comentarios

Todavía no hay ningún comentario en esta entrada.

¿Vols veure el contingut en català?