Apuntes de arte

“Retrato de Fernando VII” de Goya: análisis de una obra imprescindible

¿Cuánto sabes sobre la pintura del s.XX?

El retrato de Goya a Fernando VII es una obra clave en la historia del arte español. En este post encontrarás algunos detalles sobre su creación, así como aspectos destacados de la vida del artista cuando pintó el cuadro del monarca.

Origen del retrato de Fernando VII de Goya

Este retrato de Fernando VII de Francisco de Goya, que se encuentra en el Museo Thyssen-Bornemisza, forma parte de un grupo de retratos del rey que Goya realizó tras la Guerra de la Independencia, en 1814. Aún así, el lienzo no se conoció hasta 1910, cuando se presentó en una exposición del ayuntamiento de Barcelona. En 1929 se exhibió en la Exposición Internacional de Barcelona.

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El conjunto del que formaba parte la obra no lo encargó directamente Fernando VII, sino que, probablemente, lo solicitaron responsables de organismos públicos, para que la imagen del monarca presidiera diversos edificios oficiales.

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Retrato de Fernando VII, Francisco de Goya, 1814-1815. Imagen: Museo Thyssen-Bornemisza

“Retrato de Goya a Fernando VII”: los detalles

El rey posó para Goya en 1808, cuando el pintor realizó el retrato ecuestre que se encuentra en la Real Academia de las Bellas Artes de San Fernando. Pero la similitud entre este retrato ecuestre y el resto de representaciones del conjunto de retratos del rey, llevan a pensar que algunas pinturas del conjunto se realizaron partiendo del mismo boceto.

Son retratos en los que el rey aparece, de cuerpo entero o de busto, siempre con el mismo gesto, de frente y con el rostro de tres cuartos. Lo que varía es el fondo y la indumentaria.

También existe la posibilidad de que la fuente de estas representaciones fuera un dibujo, conservado en la Biblioteca Nacional de Madrid, en el que el rey mira hacia la izquierda y aparece más jóven.

En el Museo Nacional del Prado se encuentra un retrato de Fernando VII de cuerpo entero, de 1814-1815, similar al del Museo Thyssen-Bornemisza, aunque este último presenta más simplificación en los detalles, sobre todo en la indumentaria y la técnica. En ambos retratos la cabeza del monarca se encuentra en la misma posición, enmarcada con el cuello alto de la camisa, pero en el retrato del Thyssen-Bornemisza el toisón de oro cuelga de un collar más sencillo.

Esta imagen presenta una técnica más cercana al dibujo que a la pintura, hecho que se observa sobre todo en el tratamiento del cabello. Además, el rey aquí no está de pie, sino que está sentado ante una mesa, mientras que del asiento solo se ve el respaldo dorado.

Goya, un artista clave en la historia del arte

Francisco de Goya, pintor y grabador aragonés nacido en 1746, se formó en el taller de José Luzán. Tras fracasar en los concursos de la Academia San Fernando, se marchó a Roma en 1771, donde desarrolló un estilo pictórico neoclásico.

Cuando en 1774 vivía en Madrid, protegido por su cuñado Francisco Bayeu, A.R. Mengs le ofreció un trabajo al servicio de la corona, haciendo cartones para tapices. Admirador de Velázquez, Goya ingresó como académico en la Academia de San Fernando en el año 1780, y lo hizo con la audaz obra Cristo crucificado. En 1786 se convirtió en pintor fijo del rey Carlos III.

Aunque siguió haciendo cartones para tapices de temas castizos madrileños -como La pradería de San Isidro-, retomó la temática religiosa en obras en las que ya se observan los monstruos que se convertirían, más adelante, en tema importante en sus obras.

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La pradería de San Isidro, Francisco de Goya, 1788. Imagen: Museo del Prado

Cuando en 1789 Carlos IV subió al poder, Goya se convirtió en pintor de cámara. Poco después, una grave enfermedad le provocó sordera crónica. Entre 1797 y 1799 cultivó la técnica del grabado. Un buen ejemplo es Los caprichos, cuya temática aconsejó retirarlos de la venta por temor a la Inquisición.

Durante la ocupación francesa, y cuando los encargos dejaron de llegar, realizó obras costumbristas inspiradas en la guerra, además de los 82 aguafuertes de la serie Los desastres de la guerra.

Los grandes cuadros sobre la guerra los pintó cuando se reinstauró la monarquía de Fernando VII. Es el caso de El dos de mayo y Los fusilamientos de la Moncloa, lienzos que muestran, a la vez, un potente romanticismo y un dramatismo desgarrador.

Bajo el reinado de Fernando VII, realizó diversos retratos de personalidades destacadas, además de los del monarca, como el Duque de San Carlos. También realizó La Tauromaquia, una de sus series de aguafuertes más conocidas.

Las Pinturas negras, una serie de 14 murales que pintó entre 1821 y 1822, constituyen unas de las obras destacadas de esta época. En 1824 se exilió a Francia, donde retrató a otros exiliados, como en la obra Moratín.

Ya conoces un poco más sobre el retrato de Fernando VII de Goya y otras obras importantes del artista. Ahora ya puedes, si no lo has hecho aún, visitar sus obras en persona para admirar de cerca la majestuosidad de esta y otras pinturas.

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