Apuntes de arte

Escultura en arcilla: Joan Miró y Josep Llorens i Artigas

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El escultor Josep Llorens i Artigas tuvo un papel decisivo en el desarrollo de la arquitectura con cerámica en el arte occidental. Consiguió crear formas perfectas, siempre en búsqueda de una renovación constante en colores y esmaltes. Es probable que este carácter innovador de Artigas fuera lo que le hiciera conectar a un nivel tan alto con Joan Miró. En este artículo te contamos más acerca de la relación entre ambos artistas y de la importancia que tuvieron en el desarrollo de la escultura en arcilla.

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La relación profesional entre Artigas y Miró

Josep Llorens i Artigas (1892-1980) estudió en la Escola Superior de Disseny i Art Llotja, el Cercle Artístic de Sant Lluc i la Escola Superior dels Bells Oficis y a lo largo de toda su carrera expuso alrededor del mundo en ciudades como París, Bruselas, Londres y Nueva York.

En la vida de Josep Llorens i Artigas, hubo una persona clave: Joan Miró. Una de las primeras veces que coincidieron fue en la Agrupació Courbet, en 1918, creado por Llorens i Artigas junto a José Francisco Ràfols. En este grupo acudían artistas catalanes como el propio Miró, Rafael Sala, Enric C. Ricard, Francesc Domingo, Rafael Benet, Marià Espinal, Josep Obiols, Josep de Togores, Lluís Llimona o Joaquim Torres-Garcia. El objetivo era renovar el novecentismo catalán y eligieron a Courbet por sus actos revolucionarios políticos.

Pero no fue hasta los años 40 cuando los dos empezaron a trabajar mano a mano (posteriormente, el hijo de Josep, Joan Gardy Artigas, se unió a los procesos creativos). De hecho, Miró comenzó a introducirse en el mundo de la escultura gracias a Artigas, realizando también pequeñas esculturas.

Entre las décadas de los 40 y 70, Artigas y su hijo realizaron numerosos trabajos de escultura en arcilla junto a Miró. La ciudad de París, la de Barcelona, la Universidad de Harvard, la fundación Maeght… son algunos de los enclaves donde realizaron diversos murales cerámicos.

Mural de la sede de la UNESCO (París)

En 1957 la UNESCO seleccionó a once artistas para decorar su sede permanente en París. Uno de ellos fue Joan Miró, quien tuvo que realizar un mural en cerámica. Para este cometido, pidió ayuda a su gran amigo Artigas ya que con él había comenzado a realizar pequeñas obras cerámicas en los años 40.

Este fue el primer gran trabajo en conjunto: un mural de 220 x 1500 cms compuesto por 585 piezas en dos paredes perpendiculares fuera de los edificios, nombradas «La pared del Sol» y «La pared de la Luna». La obra es consecuente con la dialéctica de Miró: el sol, símbolo de vida o luz; la luna, símbolo de la noche o la muerte.

Mural cerámico del Centro-Museo ARTIUM de Vitoria

Este mural fue un encargo a Miró gracias a su relación con el responsable de la Cinémathèque de París, aunque nunca llegaron a colocarlo allí.

escultura en arcilla
Mural cerámico del Centro-Museo ARTIUM de Vitoria, Miró y Artigas
Foto: Zarateman

Realizado por Miró y Artigas en 1972, con unas medidas de 435 x 391 cm y compuesto por 204 piezas de 25 x 32 cm, estuvo 5 años en la Galería Maeght, lugar que representaba a Miró. Posteriormente fue comprada por la Diputación Foral de Álava y, tras varios pasos por distintos lugares, preside hoy la entrada del Museo ARTIUM de la ciudad de Vitoria-Gasteiz.

Mural de l’Aeroport de Barcelona

A finales de los años 70, el ayuntamiento de Barcelona propuso a Miró realizar un mural cerámico de bienvenida a todos los visitantes de la ciudad desde el aire. A Miró le encantó la propuesta y, además de este, que se ubicaría en el aeropuerto, se encargó de realizar otros 3 murales, para que pudieran verlo quienes llegaran por carretera y por mar.

escultura en arcilla
Mural del Aeroport de Barcelona, Miró y Artigas
Foto: Grobuonis

El del aeropuerto, concretamente, es el resultado de 8 meses de trabajo: un mural cerámico de 50 metros de ancho y 10 metros de alto con 4.865 placas de gres esmaltado de colores vivos, de 26 x 38 x 3 cm y 6 kg de peso cada placa. Una obra enorme y tan representativa que hoy no concibe el aeropuerto de Barcelona sin ella.

Estas son solo algunas muestras de las esculturas en arcilla y cerámica que realizaron Miró y Artigas a lo largo de sus vidas. Una unión de artistas que ha dejado grandes y representativas obras alrededor de todo el mundo.

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