Apuntes de arte

La escultura del cinquecento: obras de Miguel Ángel Buonarroti

¿Cuánto sabes sobre la pintura del s.XX?

En este artículo hablaremos sobre la escultura del cinquecento y sobre algunas de las obras más importantes del maestro Miguel Ángel Buonarroti

El cinquecento

Durante el siglo XVI, la influencia del arte italiano era tan importante que los artistas de todo el continente acudían a Italia para conocer las innovaciones de la escuela florentina, la veneciana o la napolitana.

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Asimismo, las cortes reales, las casas nobiliarias y las residencias de la incipiente burguesía de todos los países encargaban obras a los artistas italianos. Uno de los grandes maestros del cinquecento fue Miguel Ángel Buonarroti. A continuación comentamos algunas de sus obras escultóricas más famosas. 

David, 1501-1504

David, Miguel Ángel Buonarroti, 1501-1504. Imagen: Google Arts & Culture

El David de Miguel Ángel fue esculpido a partir de un bloque de mármol de Carrara que estuvo almacenado durante años, a la espera de ser tallado. A mediados del siglo XV, los directores de la Opera del Duomo y los líderes del sindicato de tejedores de Florencia promovieron un ambicioso proyecto que consistía en esculpir doce figuras para decorar el exterior de la Catedral de Santa María del Fiore, hoy conocida como el Duomo de Florencia.

Este bloque de mármol de 5,50 metros fue llamado «el gigante» después de que en 1460 Agostino di Duccio y Antonio Rossellino intentaran esculpirlo sin éxito, dejándolo inutilizable para el proyecto de las doce figuras. En el siglo XVI, la Opera del Duomo de Florencia encargó a Miguel Ángel esculpir el gigante, proyecto que despertó tanto interés en el artista que incluso decidió aislarse para realizar la escultura. 

El David de Miguel Ángel transmite el dramatismo a través de unos ojos y de un cuerpo lleno de tensión en el que se esculpen los tendones, la musculatura y las venas. Actualmente está considerado como una de las obras cúlmen de la producción escultórica del artista. 

Moisés, 1513

Tumba de Julio II, Moises de Miguel Ángel
Moisés, Miguel Ángel Buonarroti, 1513. Imagen: Agenzia Nazionale Turismo

El Moisés de Miguel Ángel se encuentra en la iglesia de San Pedro in Vincoli, en el barrio de Monti, Roma. Esta obra fue esculpida como parte del monumento fúnebre que el Papa Julio II había encargado a Miguel Ángel y completada tan solo tras la muerte del pontífice. Originalmente se iba a ubicar en la basílica de San Pedro del Vaticano, lugar de enterramiento de los papas, pero tras la muerte del Papa, se instaló como cenotafio, es decir, sin albergar el cuerpo del difunto, en San Pedro in Vincoli. 

La escultura representa a un majestuoso Moisés tras la entrega de los Diez Mandamientos en el Monte Sinaí, después de haber encontrado al pueblo de Israel adorando un ídolo, conocido como becerro de oro. El profeta sedente alberga las Tablas de la Ley judía bajo un brazo y, con la otra mano, acaricia su larga barba. En palabras de Vasari, esta obra fue esculpida con tal perfección que parecía más «un trabajo de pincel que de cincel». 

Miguel Ángel creó un Moisés lleno de vida, cuyo rostro muestra la irritación, y sus venas y músculos la rabia por la idolatría del pueblo judío, de tal manera, que parece que la escultura está a punto de alzarse en pie. 

Piedad, 1498

Piedad, Miguel Ángel Buonarroti, 1948. Imagen: My Modern Met

La Piedad o Pietà, en el arte cristiano, consiste en la interpretación (generalmente escultórica) de la Virgen María sosteniendo el cuerpo de Cristo.  

Este motivo llegó a Italia en el siglo XV y los artistas renacentistas lo adaptaron a la escultura en mármol. Por su parte, Miguel Ángel hizo historia con una interpretación sin precedentes.

A finales del siglo XV, Miguel Ángel ya era conocido por su habilidad para pintar y esculpir figuras bíblicas con rasgos anatómicos realistas. Así, en 1497, justo antes de iniciarse el siglo XVI y entrar de lleno en el periodo del cinquecento, el cardenal Jean de Bilhères-Lagraulas, embajador de Francia en la Santa Sede, le pidió a Miguel Ángel que creara una Piedad a gran escala para su tumba. Al año siguiente, Miguel Ángel comenzó a trabajar en la escultura, que talló en un solo bloque de mármol de Carrara.

Del mismo modo  que ocurre con otras obras del artista, esta escultura ilustra los ideales del Renacimiento. Por un lado, el detallismo y el interés en el naturalismo, en contraposición con las formas del arte medieval. Por otro, el equilibrio de la composición piramidal que proporciona la sensación de estabilidad. 

Aunque estuvo en la capilla funeraria del cardenal en la Ciudad del Vaticano por varios siglos, finalmente encontró un lugar permanente y prominente en la Basílica de San Pedro, donde permanece hoy, consagrada como una de las esculturas más importantes del mundo.

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