Apuntes de arte

Los secretos de El almuerzo de los remeros

¿Cuánto sabes sobre la pintura del s.XX?

Pierre-Auguste Renoir (1841-1919), es especialmente recordado por su capacidad de retratar la sociedad parisina del momento, caracterizada por una mayor mezcla entre clases sociales y la joie de vivre típica de la Belle Époque.

El almuerzo de los remeros (1881), el cuadro más célebre del pintor impresionista y uno de los más famosos del arte francés, cautivó a sus contemporáneos y también a las generaciones posteriores. Renoir inmortalizó a sus amigos en una escena idílica que enamora todo aquel que la contempla.

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El almuerzo de los remeros, Pierre-Auguste Renoir, 1881. Imagen: The Phillips Collection

El impresionismo de Renoir

El movimiento pictórico del impresionismo, impulsado en el último cuarto del siglo XIX por artistas como Manet, Pissarro y el mismo Renoir, se caracterizó por su estética nueva que representaba la volatilidad y vaguedad de la época. Eran tiempos de grandes cambios, especialmente en la sociedad francesa, en la que las clases sociales empezaban a mezclarse y se respiraba un gran optimismo, con unas ganas de vivir representadas por las nuevas formas de ocio, como los cabarets y todo tipo de fiestas.

Después de un periodo de pintura oscura, a partir de la década de los 1870, la paleta de Renoir fue auténticamente impresionista. A través del estudio del movimiento y de los efectos lumínicos, el francés retrató la diversión de la sociedad contemporánea con una mirada amable. De la misma época que El almuerzo de los remeros (1881) son cuadros como El baile del Moulin de la Galette (1876) o el Almuerzo en el restaurante Fournaise (1875), escena que sucede en el mismo escenario donde se encuentran los remeros en la gran obra maestra del pintor.

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Almuerzo en el restaurante Fournaise, Pierre-Auguste Renoir, 1875. Imagen: The Phillips Collection

Renoir, sin embargo, siguió siempre evolucionando y pronto se desmarcó de los preceptos del impresionismo. No le interesaban tanto los paisajes como la figura humana. Es por eso que buscó otros referentes entre los clásicos italianos, además de Ingres y Rubens

Su paleta fue evolucionando más allá de los pastel típicos del impresionismo, hacia colores nacre y cálidos, con los que retrató la sensualidad del cuerpo femenino en obras como La bañista dormida (1897). El pintor siguió explorando su técnica hasta su muerte, incluso luchando contra la parálisis reumática que sufrió en los últimos años de su vida.

El protagonismo de la figura humana

La fascinación de Renoir por la figura humana está plenamente representada en El almuerzo de los remeros. El cuadro captura una escena idílica en el restaurante Maison Fournaise de Chatou, rodeado del bello río Sena. Los amigos del pintor conversan, comen y beben vino en un ambiente distendido y festivo. Renoir no pintó el cuadro a partir de un estudio ni dibujó primero en la tela, pasó meses modificándolo hasta conseguir su visión sin perder la frescura en ningún momento.

La composición, repleta de personajes, aporta una sensación de gran movimiento y vivacidad. Probablemente, lo que la hace tan cautivadora es la gran cantidad de historias que parecen sobreponerse, con las conversaciones entre pequeños grupos de personajes o las miradas perdidas de algunos de ellos. Tal es la belleza de la escena que los contemporáneos de Renoir quisieron descubrir sus secretos y saber quién era cada uno de los personajes del cuadro.

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El almuerzo de los remeros (parte), Pierre-Auguste Renoir, 1881. Imagen: The Phillips Collection

La mayoría de los modelos de El almuerzo de los remeros, al ser amigos del pintor, han sido identificados. Por ejemplo, Aline Charigot, la futura esposa de Renoir, aparece con su perro, pero también el periodista Maggiolo, la actriz Ellen Andrée o el artista y amigo de Renoir Paul Lhote. El diverso grupo refleja el carácter cambiante de la sociedad parisina del momento. Aunque los personajes correspondan a personas reales, tienen la capacidad de ser cualquier hombre y mujer del momento, representar una sociedad y un tiempo en su conjunto.

El legado de los remeros

La obra maestra de Renoir sigue siendo hoy en día el cuadro más popular de la Phillips Collection, un museo situado en la ciudad de Washington DC. Ha tenido un gran impacto en la cultura popular a lo largo de las décadas, y es que aparece en la famosa película Amélie e inspiró la novela homónima del cuadro escrita por Susan Vreeland. El legado de los remeros vive hasta nuestros días.

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