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Esculturas de Dalí: 3 ejemplos de arte surrealista

¿Cuánto sabes sobre la pintura del s.XX?

Dalí inició su producción escultórica cuando se estableció en París, en la década de los años 30. A partir de entonces, creó diversas esculturas, en sus diferentes etapas de producción, destacando siempre el carácter surrealista de las mismas. En este post te contamos más sobre Dalí, las esculturas surrealistas que no puedes perderte.

Dalí: esculturas surrealistas

Dalí inició su proceso creativo escultórico a finales de la década de los años 20, época en la que creó diversos objetos y cerámicas, pero no fue hasta la década de los años 30, tras establecerse en París, cuando inició una auténtica producción escultórica.

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Fue durante estos años, y hasta 1939, cuando Dalí creó numerosos objetos surrealistas y esculturas. Se trataba en muchos casos de obras únicas e, incluso, algunas de ellas, efímeras, lo que implica que solo se han conocido a través de fotografías o descripciones.

Entre los años 1941 y 1958, Dalí produjo sus obras de orfebrería y sus joyas más importantes, además de algunas esculturas, instalaciones y objetos creados para la casa de Portlligat.

En los años 60 y 70 la producción escultórica de Dalí creció. Esto sucedió porque, por un lado, el artista autorizó que se crearan ediciones originales en bronce de esculturas surrealistas de la década de los años 30, para garantizar la presencia de estas obras en diversas exposiciones retrospectivas, y, por otro, Dalí firmó en esta época diversos contratos para producir nuevas esculturas.

Para crear estas nuevas esculturas, Dalí creaba el modelo original en material maleable, que acostumbraba a ser cera y servía para proceder a la edición. En este proceso, el artista se implicaba personalmente, supervisando la producción de las piezas.

El proceso de creación escultórica de Dalí vivió otro momento destacado durante la realización del Teatro-Museo Dalí de Figueres, sobre todo desde inicios de la década de los años 70 hasta la inauguración del teatro, que tuvo lugar en 1974. Para este proyecto, Dalí realizó esculturas, instalaciones y otros objetos.

3 ejemplos de esculturas de Dalí

Busto de mujer retrospectivo, 1933

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Busto de mujer retrospectivo, Salvador Dalí, 1933. Imagen: Fundació Gala-Salvador Dalí

Es probable que, en origen, este busto, identificado por el propio Dalí como una escultura-objeto en su libro La Conquête de l’Irrationnel, de 1935, fuera un maniquí para pelucas.

Creado en 1933, se presentó en junio de ese mismo año en la galería Pierre Colle, de París y, en octubre, en el Salon des Surindépendants, esta vez con un segundo título: La abundancia.

Posteriormente, Dalí la modificó, añadiendo y/o reemplazando objetos, entre los años 1934 y 1939.

En su creación, el artista utilizó objetos que reflejan la iconografía de su período surrealista: como un tintero con las figuras del Ángelus de Millet, una barra de pan, un zoótropo y unas mazorcas de maíz, todo ello sobre un busto de porcelana pintado con hormigas.

Actualmente, la escultura presenta el aspecto de la imagen, tras incorporar algunos elementos reconstruidos entre 1970 y 1979.

Sin título. Teléfono transformado en langosta, 1936

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Sin título. Teléfono transformado en langosta, Salvador Dalí, 1936. Imagen: Fundació Gala-Salvador Dalí

Esta escultura formaba parte de la instalación que Dalí diseñó para el escaparate de los almacenes Bonwit-Teller, de Nueva York, en 1936. La descripción que hizo de ella el propio artista forma el título, y es que Dalí la definió, efectivamente, como un teléfono transformado en langosta.

Resulta muy factible imaginar que esta creación daliniana está relacionada, tanto a nivel conceptual como compositivo, con el Teléfono afrodisíaco que el mismo Dalí realizaría dos años más tarde, en 1938.

En el New York American del 20 de diciembre de ese mismo año, un artículo de prensa describió algunos aspectos de este objeto-escultura surrealista.

Venus de Milo con cajones, 1936

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Venus del Milo con cajones, Salvador Dalí, 1936. Imagen: Fundació Gala-Salvador Dalí

A Dalí le impresionaba la Venus de Milo del Museo del Louvre, ya desde su infancia. Por ello, en 1936 creó esta escultura de yeso, basándose en este icono de la antigüedad. De niño ya había hecho una copia en barro y, como había explicado él mismo, este esfuerzo escultórico le había producido «un placer erótico inequívoco y delicioso».

Además, tal y como explicó en una entrevista a Playboy en 1964, el hecho de añadir cajones a la Venus permitía mirar dentro del cuerpo, llegando a explorar su alma. Con ello, Dalí “creó una apariencia freudiana y cristiana en la civilización griega”.

Esperamos que esta pequeña muestra te haya acercado a las esculturas de Dalí. Te invitamos a conocer más sobre su obra en el Museo Dalí y disfrutar de un día redescubriendo sus creaciones.

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