Apuntes de arte

4 cuadros fauvistas que debes conocer

¿Cuánto sabes sobre la pintura del s.XX?

El fauvismo fue un movimiento artístico polémico por su exuberante uso del color, su ausencia de perspectiva y su alejamiento de la tradición. En este post te contamos más sobre la que fue la primera gran vanguardia artística del siglo XX y cuáles son los 4 cuadros fauvistas que debes conocer.

El movimiento fauvista

El movimiento fauvista nació a partir de la vitalidad de un grupo de artistas que, liderado por Henri Matisse, André Derain y Maurice de Vlaminck, revolucionó el arte del momento por su tratamiento del color, aspecto que colocó en el centro del debate artístico.

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La independencia y la arbitrariedad del color, además de la exaltación de los tonos puros, eran algunas de las máximas del movimiento. Los cuadros también se caracterizaban por su trazo impetuoso, fruto de una gran libertad en su ejecución, que los dotaba de una gran fuerza.

El movimiento fue controvertido. Sus obras se exhibieron en el Salón de Otoño de París de 1905 y fue allí donde un crítico de arte les bautizó como fieras (fauves) por la sorpresa que causó su exuberante uso del color y por la originalidad de sus obras. Ciertamente, a un público que aún estaba asimilando la pintura impresionista, los cuadros fauvistas le parecieron salvajes y violentos. Estos son, sobre todo, retratos, paisajes del mediterráneo francés y espacios intimistas.

Este movimiento también fue muy intenso: apenas duró dos años, pero su impacto fue enorme, pues recogió la herencia del neoimpresionismo y del postimpresionismo y fue la base de otros movimientos de vanguardia, como el expresionismo y el cubismo.

4 cuadros fauvistas que debes conocer

Estos son algunos de los cuadros fauvistas más representativos:

La raya verde, Henri Matisse, 1905

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La raya verde, Henri Matisse, 1905. Imagen: SMK

Este pequeño cuadro (40,5 x 32,5 cm) de gran poder expresivo y fuerza visual es una obra maestra del ámbito del retrato.

Los cuadros de Matisse a principios del siglo XX se caracterizaban por sus fuertes contrastes cromáticos. De hecho, La raya verde es fruto de los salvajes experimentos pictóricos de Matisse, con los que quería liberar al color de la función descriptiva, para que este actuara como fuerza independiente.

Aunque en La raya verde se reconocen algunos rasgos de Madame Matisse, no es una interpretación naturalista, ni un retrato psicológico, ni un intento de reflejar con precisión lo que vé el artista o la relación con su esposa. Matisse quería transmitir una experiencia interior.

Al dividir el rostro en dos, una parte fría y otra cálida, se crea un efecto plano que asimila el retrato a una máscara.

La danza, Henri Matisse, 1909-1910

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La Danza, Henri Matisse (1909-1910). Imagen: Hermitage Museum

Matisse abordó en diversas etapas de su obra el tema de la danza, pero fue este lienzo el que dotó al tema de su pasión y fuerza expresiva. Para crear La Danza, una de las obras más importantes de Matisse del período de 1908 a 1913, el artista se inspiró en las danzas folclóricas.

Las figuras de La danza no son personas reales, sino que son imágenes-símbolos imaginarios, de contornos firmes, cuya deformación y rápido movimiento de las articulaciones expresa su excitación y fuerza vital. El fondo azul representa el Cosmos, mientras que la colina verde obtiene la energía de los bailarines, y el color rojo simboliza el calor interior.

A pesar de su expresividad, en La danza nada es superfluo. Destacan su armonía y organización, con gran equilibrio entre las fuerzas centrípetas y centrífugas, especialmente del contorno de la figura de la izquierda, de proporciones clásicas.

El río Sena en Chatou, Maurice de Vlaminck, 1906

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El río Sena en Chatou, Maurice de Vlaminck, 1906. Imagen: Met Museum

Maurice de Vlaminck era autodidacta y pintaba con gran pasión, expresando sus sentimientos con formas sencillas y matices básicos. Cuando el marchante de arte Ambroise Vollard le compró sus pinturas, en 1906, Vlaminck empezó a dedicarse por completo a la pintura (hasta entonces había sido ciclista profesional y violinista itinerante). Fue el momento en que su obra se volvió más exuberante y alegre.

Y fue entonces cuando pintó El río Sena en Chatou, simulando la aplicación intuitiva de la pintura y la pincelada sin disfraz del estilo tardío de Van Gogh, a quien admiraba.

Aunque Chatou es hoy un suburbio de París, entonces era un pequeño pueblo, en el que Vlaminck compartió estudio con su colega André Derain. Juntos, formaron lo que se conoce como «Escuela de Chatou».

Barcos de pesca, Collioure, André Derain, 1905

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Barcos de pesca, Collioure, André Derain, 1905. Imagen: Met Museum

André Derain pasó el verano de 1905 con Henri Matisse en el pueblo pesquero de Collioure, donde crearon obras llenas de luz, pinceladas exuberantes y colores intensos.

En Barcos de pesca, Collioure destaca la recesión diagonal del espacio y el uso de la perspectiva dramática: el punto de vista es alto, con las figuras en la orilla, los botes y velas meciéndose, y las montañas azules y verdes en el fondo, coronadas por nubes rosadas.

La disposición rítmica de las velas superpuestas y la línea de costa curvada captan la mirada, mientras que dos hombres sentados, sustitutos del espectador, observan.

Aunque los colores usados son fauvistas, antinaturales y vibrantes, existe una mezcla de pincelada divisionista y pintura plana. Además, las imágenes tan delineadas parecen artificiales. Todo ello muestra el descontento de Derain con el fauvismo, que pronto abandonaría.

Ahora ya conoces algunos de los cuadros fauvistas más destacados. Esperamos que este post te haya despertado la curiosidad sobre este intenso movimiento artístico.

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