Apuntes de arte

5 cuadros de Monet que no puedes perderte

¿Cuánto sabes sobre la pintura del s.XX?

Claude Monet (1840-1926) fue uno de los pintores más representativos del impresionismo. Empezó dibujando caricaturas a los 15 años, y con 16 años presentó una obra en una exposición de Rouen. En 1859 se instaló en París, donde conoció a Renoir, Sisley y Bazille.

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En 1865 pintó la que se ha considerado como su primera obra maestra, Comida en el campo, pintada junto a Courbet (quien, según como algunos identifican, sería el personaje oscuro que aparece a la derecha de la pintura). En 1872 pinta Impresión, la obra que dio nombre al impresionismo como movimiento. En 1892 inició la serie de la Catedral de Rouen y en 1899 la serie Nimfees, que recreó hasta su muerte, depurándola hasta la abstracción. Monet buscaba un enfrentamiento directo con la naturaleza y siempre fue fiel a su estilo. Trabajó hasta el último momento, aún sufriendo una grave afección de la vista en los últimos años.

Los cuadros de Monet más destacados

Estos son los cuadros de Monet que no deberías dejar de descubrir.

“Impresión, sol naciente”, 1872

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Impresión. Sol naciente, Claude Monet, 1872. Imagen: Musée Marmottan Monet

Con este lienzo Monet dio nombre al movimiento impresionista. Se trata de una vista del puerto de Le Havre a primera hora de la mañana. Monet decidió presentarlo, en 1874, a la primera exposición de la cooperativa Société Anonyme, que se organizó en los antiguos talleres de Nadar. Cuando tuvo que titular la obra, consciente que no se trataba de una vista real del puerto de Le Havre, decidió titularlo Impresión. Con ello mostraba su interés por reflejar una impresión de la atmósfera, más que un reflejo de la realidad estricta.

Louis Leroy, crítico conservador, habló despectivamente de “La exposición de los impresionistas”, tomando el título de la obra para criticar a los jóvenes artistas. Otro comentarista, Jules Castagnary, defensor del nuevo movimiento, le dio una connotación positiva. Impresión, sol naciente es hoy símbolo del impresionismo.

“Mujer con sombrilla”, 1875

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Mujer con sombrilla, Claude Monet, 1875. Imagen: National Gallery of Art

En Mujer con sombrilla – Madame Monet y su hijo, Monet muestra su gran habilidad como pintor de figuras, en una evolución del impresionismo que mostraba personas comunes al aire libre.

El retrato de Monet no era académico, sino que destacaba por la gran libertad con la que representaba tanto el entorno como los rasgos de las figuras. La naturalidad y la espontaneidad de esta obra fueron muy elogiadas cuando la presentó, en 1876.

Es una obra pintada al aire libre, en lo que debió ser una sesión de varias horas, y transmite una sensación de informalidad. Para ello, Monet utilizó la posición de su mujer e hijo, simulando la interrupción del paseo.

Monet pretende mostrar la brevedad del momento, y lo hace mediante animadas pinceladas de colores vibrantes, característica destacada en la obra de Monet.

“El barco”, 1887

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El barco, Claude Monet, 1887. Imagen: Musée Marmottan Monet

Esta obra, que asombra tanto por su composición como por sus dimensiones (146cm x 133cm), representó el inicio de la investigación que Monet llevaría a cabo a partir de 1890 con los Nenúfares. De hecho, esta temática ya estaba presente en cuadernos de bocetos del artista, cuando desde la orilla del Epte observaba como sus nueras navegaban.

En El barco, Monet empuja el tema del lienzo (el bote) hasta la parte superior derecha, con lo que lo convierte en una excusa para desarrollar las hierbas que adquieren vida bajo el agua e invaden la composición.

En la observación de la obra también destaca la preocupación de Monet por la representación de los reflejos en el lienzo.

“Catedral de Rouen. Efecto del sol. Final del día”, 1892

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Catedral de Rouen. Efecto del sol. Final del día, Claude Monet, 1887. Imagen: Musée Marmottan Monet

Este es uno de los lienzos de la serie que Monet dedicó a la catedral de Rouen a partir de 1892, año en que se instaló en distintos apartamentos frente a la catedral de dicha ciudad.

Fue esta ubicación lo que le inspiró para iniciar un gran proyecto que le ocupó dos años: pintar el portal occidental desde varios ángulos y a diferentes horas del día. Como reconoció él mismo en su correspondencia, llegó incluso a pintar 9 lienzos en un día.

Esta serie, que se expuso en Durand-Ruel en 1895, provocó gran entusiasmo en el público. Los críticos destacaron la voluntad del artista por experimentar y traspasar los límites de la pintura con nuevas investigaciones.

“Nenúfares”, 1897

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Nenúfares, Claude Monet, 1897. Imagen: Musée Marmottan Monet

Nenúfares es una de las primeras representaciones de Monet del lugar que más adelante se convertiría en un tema recurrente en su inspiración. A fin de observar directamente el objeto de sus obras, el artista cavó un estanque en su propiedad y, tras la plantación, colocó su caballete frente a lo que denominó su “jardín acuático”.

En la primera serie de pinturas tan solo aparecían el agua, las plantas y el cielo. En la obra el horizonte no es visible y el cielo solo existe a través de su reflejo en el agua, que cobra vida con la presencia de los nenúfares con grandes hojas. El esfuerzo de Monet se centró en representar los nenúfares de manera muy naturalista, en lo que representa un gran contraste con sus obras posteriores.

Ya conoces 5 de los cuadros de Monet más destacados. Esperamos que esta selección te haya despertado el interés por profundizar en la obra de este gran pintor impresionista.

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