Apuntes de arte

Las escenas urbanas de los cuadros de Hopper

¿Cuánto sabes sobre la pintura del s.XX?

Edward Hopper (1882-1968) es uno de los pintores realistas más destacados de los años 1930 y 1940 y uno de los artistas más celebrados en la historia del arte norteamericano. Los cuadros de Hopper más conocidos son aquellos donde representa escenas urbanas, a menudo nocturnas, que exhiben una estética cinematográfica y misteriosa. 

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Self-portrait, Edward Hopper, 1925-1930. Imagen: Edward-Hopper.org

Formación e influencias

Hopper nació en Nyack, un pequeño pueblo situado en la costa en el estado de Nueva York. Creció en una familia de clase media y sus padres, que estaban involucrados con los círculos culturales de su época, le transmitieron una sensibilidad artística que el joven Hopper expresó a través de la inclinación por el dibujo y la pintura. Empezó sus estudios superiores escogiendo ilustración comercial, aconsejado por sus padres, en Manhattan. Entre los maestros que tuvo en la New York School of Art, destaca Robert Henri, que tuvo una gran influencia en él y le introdujo al realismo.

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Estos primeros años en la gran ciudad dejaron una importante huella en el estilo del joven artista. Todavía tardaría unos años en encontrar su sello personal, ya que inició una carrera en la ilustración comercial que, aunque fue bastante exitosa, nunca llegó a llenarle. Durante los años que vivió en París, se alejaría del gran auge de las nuevas vanguardias como el dadaísmo, el cubismo o el surrealismo, y trabajaría su técnica paisajística influenciado por artistas como Goya, Degas o Manet, que conoció en sus visitas al Louvre. 

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Cape Cod Evening, Edward Hopper, 1939. Imagen: National Gallery of Art

A partir de 1925, los cuadros de Hopper empezarían a afianzar el estilo personal del pintor, mostrando vastos paisajes con grandes espacios vacíos o figuras solitarias y melancólicas, la mayoría de ellas transmitiendo una sensación de profunda soledad. Hopper fue un gran aficionado al cine, hecho que influenció la composición de sus obras. Aunque sus paisajes urbanos son los más conocidos, muchas de las obras del americano muestran la vida de campo o la costa, influenciado por su infancia en Nyack o por los paisajes del estado de Maine, donde viviría posteriormente. 

Realismo urbano

La gran ciudad fue siempre una gran fuente de inspiración para Hopper. Muchos de sus cuadros de Hopper muestran la fascinación que tenía por capturar la arquitectura y los paisajes urbanos, pintando con un expresivo realismo todo tipo de edificios, puentes, estaciones de tren y establecimientos como barberías o restaurantes. Algunos ejemplos del realismo urbano del pintor son Early Sunday Morning (1930), Drug Store (1927) o The City (1927).

Pero Hopper no estaba interesado en la ciudad únicamente por su valor paisajístico. También le atraía la vida de las personas que la habitaban, vidas solitarias y atrapadas en pequeños pisos, obligadas a mirar el mundo desde sus ventanas. En obras como Morning Sun (1952), Apartment Houses (1923) y Room in New York (1932), el artista retrató a la soledad de personas en su habitación, viviendo vidas pequeñas y silenciosas en el corazón de la ciudad. 

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Morning Sun, Edward Hopper, 1952. Imagen: Columbus Museum of Art

Los noctámbulos

Hopper demostró especial atracción por las escenas nocturnas y los personajes que las protagonizan. El mejor ejemplo es su obra más famosa la cual, a la vez, es una de las obras más destacadas del arte norteamericano del siglo XX. Se trata del cuadro Nighthawks (1942), que representa un diner o restaurante en una gran ciudad americana, de noche, protagonizada por unos pocos y misteriosos personajes, los “falcones de la noche”, como dice el título.

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Nighthawks, Edward Hopper, 1942. Imagen: Art Institute of Chicago

Acabada poco después del ataque de Pearl Harbor, con esta obra Hopper fue capaz de capturar la sensación de vacío y desánimo que la sociedad estadounidense vivía en esos tiempos turbulentos. Esta cotidiana escena, aunque a simple vista no parezca tener nada de especial, consigue transmitir una sensación de aislamiento y de profunda soledad. 
Con Nighthawks y otras de sus conocidas obras, el lenguaje de Hopper ha tenido un gran impacto a lo largo de la historia en el imaginario popular y ha servido de inspiración en la pintura, el cine y la literatura.

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