Apuntes de arte

3 obras imprescindibles de Chillida en Barcelona

¿Cuánto sabes sobre la pintura del s.XX?

La obra de Eduardo Chillida (1924-2002) a menudo llama la atención por su espectacularidad. De grandes dimensiones, sus esculturas suelen encontrarse en espacios abiertos en los que se puede admirar la fuerza que transmiten. En este artículo encontrarás un análisis de las tres obras que no puedes perderte de Chillida en Barcelona.

La obra de Chillida en Barcelona

Eduardo Chillida, nacido en 1924 en San Sebastián, estudió arquitectura, aunque pronto se decantó por la escultura. Con estilo sobrio, utilizaba la madera y, sobre todo, el hierro, para crear construcciones no figurativas de gran robustez. El dominio de la técnica, en especial de la forja, es una de las características del trabajo de Chillida.

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La primera escultura de Chillida, Forma, de yeso, es de 1948, año en que se trasladó a París. Al año siguiente, Chillida expuso en el Salon de Mai de la capital francesa. De regreso al País Vasco, en 1951, creó su primera escultura en hierro, Ilarik, y en 1954 realizó su primera exposición invidual en la Galería Clan de Madrid.

Su obra supone una actualización de la estética tradicional vasca y está considerada una de las mayores aportaciones a la escultura del siglo XX. Los títulos de sus creaciones acostumbran a ser bastante elocuentes: Peine del viento, Arco de la libertad, Lo profundo es el aire, Buscando la luz…

Las obras de Chillida alcanzan su esplendor expresivo en los espacios abiertos, donde el visitante puede observarlas muy de cerca e, incluso, pasear dentro de ellas.

Chillida creó más de 40 proyectos en ciudades de todo el mundo, y siempre defendió el arte en el espacio público como la manera de garantizar el acceso universal a esta disciplina. Es por este motivo que, este tipo de obras juegan un papel esencial en su trayectoria artística.

Chillida, que también destacó como grabador y dibujante, ganó diversos premios internacionales de escultura, como la Trienal de Milán (1954), el premio Kandinsky (1960) y el Gran Premio de las Artes y las Letras de Francia (1984), entre otros. Además, su trayectoria cívica fue reconocida, por ejemplo, con el Príncipe de Asturias de las Artes (1987) y con el Premio Imperial de Japón (1991). Eduardo Chillida falleció en San Sebastián, en el año 2002.

Si lo deseas, puedes admirar tres obras de Chillida en Barcelona:

“Topos V”, Chillida, 1986

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Topos V, Eduardo Chillida, 1986. Imagen: Oldbcn

Esta obra, cuyo nombre proviene de la palabra griega Topos, que significa espacio o lugar, es una pieza de hierro fundido de siete toneladas. Fue la primera escultura de Chillida en las calles de la ciudad, y se instaló con motivo de una exposición antológica del artista en la Fundación Miró.

El propio escultor eligió la Plaza del Rey como ubicación, al considerar que se correspondía con la simbología de la obra.

En Topos V se sugieren unos arcos de medio punto, que evocan el arte medieval del espacio que rodea la obra. Además, quizá involuntariamente, dichos arcos forman la letra B de Barcelona.

“Barcelona, mural G-333”, Chillida, 1998

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Barcelona, mural G-333, Eduardo Chillida, 1998. Imagen: Macba

Chillida daba mucha importancia a la ubicación de sus intervenciones públicas. Cuando se le encargó una obra para el exterior del edificio del MACBA, creó este mural cerámico porque consideraba que esta pared separaba el museo del resto del barrio, sin integrarlo.

Fue su primer gran mural cerámico, de 591 x 1555 cm y situado a 3 metros de altura, y destaca por su simplicidad, representando la unión del lenguaje propio del escultor y su concepto de la abstracción.

Las placas de hormigón refractario que forman el mural se cocieron a 1.300 grados. Después Chillida las pintó con óxido de cobre, para volver a cocerlas a 1.120 grados. Con esta doble cocción, el óxido tomó un color negro que aporta a la obra una textura entre el grabado y la escultura.

En cuanto al dibujo, se sitúa en la tipología de las últimas obras de Chillida, en las que el grafismo oscuro mostraba las investigaciones del artista sobre el volumen y el espacio.

“Elogio del agua”, Chillida, 1987

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Elogio del agua, Eduardo Chillida,1987. Imagen: Barcelona Turisme

En Elogio del agua Chillida juega con la materia y el espacio, como hacía frecuentemente en sus obras. El peso del bloque de hormigón armado de 54 toneladas contrasta con el dinamismo de la obra, sostenida sobre el agua con unos cables de acero.

Esta escultura, ubicada en el Parque de la Creueta del Coll, es una pieza maciza. Su creación permitió a Chillida profundizar en el trabajo sobre la materia, que resultó en una obra sólida de gran fuerza expresiva.

El artista también jugó con el espacio, colgando la obra para mostrar la lucha contra la ley de la gravedad. Existe un gran contraste entre la parte superior, en la que destacan las formas rectas, y la parte inferior, con curvas que forman grandes garras.

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