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Bestiario románico: el simbolismo medieval a través del reino animal

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El bestiario, una de las representaciones más populares de la Edad Media, incluye animales de todo tipo, reales y fantásticos, a los que se les atribuyen comportamientos humanos tanto positivos como negativos. A continuación, presentamos el origen del bestiario románico, su objetivo y algunos ejemplos.

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Representaciones del bestiario románico. Imagen: Museu Nacional d’Art de Catalunya

El origen del bestiario románico

A partir del s. XII, la ciencia se impone como la manera de descubrir la naturaleza y el mundo físico. Los animales, que hasta entonces se habían considerado alimento o propiedad, se convierten en ejemplos de comportamiento humano.

Este hecho logra que revivan las fábulas, cuentos cortos en los que los animales hablan y se les atribuyen ciertas características que sirven para transmitir una lección moral.

Al mismo tiempo, El Physiologus (El fisiólogo), un libro de aproximadamente el s. II d. C., goza de una creciente popularidad. En él se describen principios morales cristianos a partir del análisis de ciertos animales.
Poco a poco, este texto se va ampliando junto con otros y se crea una fórmula literaria que, de manera genérica, se llama bestiario. A partir del s. XIII, este bestiario románico adquiere una tendencia más moralizante, que tiene por objetivo explicar a los cristianos cómo han de comportarse.

Dentro del bestiario románico, encontramos animales que representan aspectos positivos, mientras que otros presentan los aspectos más bajos, malvados y pueriles de la sociedad. Por otro lado, además de animales salvajes y domésticos, existen una serie de animales fantásticos que también adquieren un gran protagonismo. Aquí te mostramos algunos ejemplos.

Bestiario positivo

El cordero

El cordero es la oveja cuando aún no ha cumplido un año de vida. Es uno de los alimentos más consumidos en la época y también uno de los animales más mansos que existen. En la tradición cristiana es uno de los más utilizados en los sacrificios, por lo que se le identifica con el sacrificio de Cristo.

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Arco del Cordero apocalíptico de Sant Climent de Taüll, s. XII. Imagen: Museu Nacional D’Art de Catalunya

La paloma

La paloma es símbolo de honestidad. También se considera un símbolo de la fidelidad y el matrimonio, ya que este animal se mantiene fiel a su pareja hasta después de su muerte.

Dentro del bestiario románico, también simboliza la espiritualidad (el Espíritu Santo, por ejemplo, se representa con la imagen de una paloma), con lo que se utiliza frecuentemente para representar el alma.

Bestiario negativo

El zorro

En El Physiologus, se explica que el zorro es un animal astuto, mentiroso e hipócrita. Cuando tiene hambre y no encuentra alimento, se revuelca en la tierra roja hasta que parece que está cubierto de sangre, haciéndose el muerto. Así, cuando las aves carroñeras intentan comérselo, las ataca por sorpresa y las devora de manera cruel. En la Biblia, la Edad Media y el cristianismo se le considera además un símbolo del demonio, una representación del pecado que intenta engañar a los mortales para llevárselos al infierno.

La serpiente

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Capiteles del pilar de Camarasa, s. XIII. Imagen: Museu Nacional d’Art de Catalunya

La serpiente es un animal muy complejo dentro del bestiario. Normalmente, aparece como un animal maléfico, que es protagonista del pecado original. También aparece en las escenas del Juicio Final asociada con el infierno. Se la suele representar enroscada en el árbol de la vida, en forma de espiral ascendente, rebelándose contra Dios.

En algunos casos, sin embargo, también puede tener una connotación positiva que representa a Cristo. El hecho de que la serpiente pueda mudar la piel se interpreta como un símbolo de renovación, resurrección e inmortalidad.

Bestiario fantástico

Además de animales existentes, el bestiario románico incluye múltiples seres fantásticos, normalmente híbridos de varios animales a los que se les atribuyen propiedades sobrenaturales, como en el caso de la arpía o el grifo.

La arpía

Este animal fantástico se ha representado de muchas maneras: como una yegua, como un hombre con cuerpo de león, alas de serpiente y cola de caballo, etc. Sin embargo, la representación más tradicional es la de una mujer-pájaro con garras muy afiladas que despide un olor insoportable.

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Capitel de la galería oeste del Monasterio de Santo Domingo de Silos. Imagen: Glosario ilustrado de arte arquitectónico

Son seres muy crueles que matan a cualquiera que se encuentren por el camino. Lo curioso en este caso es que, después de asesinar, se dirigen hacia al agua y, al ver su imagen reflejada, se llenan de tristeza. En este aspecto, se realiza una doble lectura de sus acciones: la culpa y el castigo. También se les asocia con los vicios, especialmente el de la codicia.

El grifo

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Grifo de San Pedro de Arlanza, s. XIII. Imagen: Museu Nacional d’Art de Catalunya

Normalmente se le representa con cabeza de águila, alas, y cuerpo, patas y garras de león. Tiene una fortaleza descomunal y es un animal cruel, una bestia capaz de levantar a un hombre del suelo con sus garras. Una de sus funciones es la de custodiar tesoros y guardarlos en su nido para protegerlos de la codicia de los humanos. Normalmente se les representaba junto a salas en las que se encontraban objetos de valor. Otra de sus curiosidades es la capacidad de sus garras para detectar venenos, con lo que se consideraban un poderoso talismán para los hombres poderosos de la época.

Estos son solo algunos de los múltiples ejemplos de animales que encontramos en el bestiario románico. Si quieres seguir conociendo las cualidades y representaciones de los distintos animales que aparecen en él, te animamos a visitar el Museu Nacional d’Art de Catalunya, que cuenta con una extensa colección de arte románico con magníficos ejemplos de este bestiario.

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