Apuntes de arte

Autores del neoclasicismo catalán: Damià Campeny Antoni Solà

¿Cuánto sabes sobre la pintura del s.XX?

En este artículo develaremos los dos autores del neoclasicismo catalán más destacados pero, antes, permítenos repasar los principios de este movimiento artístico.

El neoclasicismo

Desde el origen de los tiempos, el arte se ha encontrado bajo la voluntad de dominio del poder. Una de las épocas donde se empieza a evidenciar más y más este fenómeno es con el auge del absolutismo. Esta voluntad es potenciada por el rey Luis XIV de Francia y posteriormente imitado en muchos países que se regían por estos principios absolutistas, como fue el caso de España bajo el reinado de Felipe V.

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Coincidiendo con el periodo absolutista y, especialmente, con el de su restauración (Fernando VII), el neoclasicismo comienza a forjarse a finales del siglo XVIII y principios del XIX.  Este movimiento artístico se caracteriza especialmente por la voluntad de entroncar con el arte clásico más puro. Se trata de un arte mucho más sobrio que el barroco. Aunque también existe un arte religioso, el peso del mundo civil era mucho más fuerte. Si bien solía ser denominado como academicismo, se terminó concluyendo como neoclasicismo

Autores del neoclasicismo catalán 

Roma era considerada la gran madre de todo el arte académico. Por esta razón, en la época se realizaba el esfuerzo de enviar a los artistas a la capital del arte. 

Existen muchos casos de artistas catalanes pero, según el historiador del arte Francesc Fontbona (Barcelona, 20 de julio de 1948), hay dos especialmente importantes: los escultores Damià Campeny (Mataró, 1771-Barcelona, 1855)  y Antoni Solà (Barcelona, 29 de marzo de 1780 – Roma, 10 de junio de 1861). Ambos fueron a Roma, donde desarrollaron una obra muy parecida a la de todos los demás neoclásicos europeos coetáneos. Campeny regresó a Cataluña. En cambio, Antoni Solà decidió permanecer en Roma y llegó al punto álgido: ser presidente, que llamaban príncipe, en la prestigiosa Academia de San Lucas. 

Las obras obras más destacables de los autores del neoclasicismo catalán

Damià Campeny (Mataró, 1771-Barcelona, 1855)

Campeny observó estrictamente los cánones neoclásicos en casi todas sus obras, y sus temas predilectos fueron los mitológicos. Fue uno de los mejores escultores neoclásicos y con él el arte catalán se reintegró a la vanguardia estética europea de la época.

Autores del neoclasicismo
Retrato de Damià Campeny
, por Vicenç Rodés, 1838.

Este autor del neoclasicismo es el responsable de obras como Hércules Farnesio y Neptuno en bronce para la embajada del rey de España, los bajorrelieves Diana, Sísara en la tienda de Jahel. Una de sus obras más remarcables son las estatuas sedentes de Lucrecia y de Cleopatra. En 1805 realizó un gran centro de mesa para el embajador de Carlos IV en Roma, conservado en Parma. También trabajó con materiales ligeros (corcho, cartón, madera) en obras como el paso del Santo Entierro para el gremio de revendedores de Barcelona. Entre sus mejores obras en mármol se encuentran las de Himeneo, Vestal, Paris, La Fe Conyugal o Diana. Ofreció a Fernando VII una importante colección de yesos, entre los que se encuentra el magnífico relieve del Sacrificio de Calírroe. Entre otras obras posteriores, además de imágenes religiosas, destacan la fuente de Neptuno (1832) en Igualada, la decoración escultórica de los porches de En Xifré (1836) en Barcelona, y, en la misma ciudad, la estatua de Galcerà Marquet (1851). 

Damià Campeny uno de los dos autores del neoclasicismo más importantes
Lucrecia Morta, Damià Campeny, 1804

Antoni Solà (Barcelona, 29 de marzo de 1780 – Roma, 10 de junio de 1861)

Antoni Solà fue discípulo de la Escuela de La Lonja de Barcelona. En 1802 consiguió una pensión para Roma, donde permaneció durante toda su vida y fue seguidor de Thorvaldsen. Estuvo en prisión en 1808 con otros artistas españoles por negarse a reconocer a José Bonaparte como rey. 

Antoni Solá, Juan Antonio Ribera, ca. 1836 

Realizó las nereidas de la fuente de Neptuno (1802), el Gladiador moribundo (1802), Telémaco (1806, Palco), La familia de Níobe (Palco), Retrato de Pío VII (1814); Meleagro (1818; Madrid, Palacio de Liria), Venus y Cupido (1820; Museo de Arte Moderno de Barcelona). 

Su obra más famosa es el monumento madrileño a Daoíz y Velarde (1820-22, pasado a mármol en 1827-29), a los que representó vestidos con ropas coetáneas, en lugar de las romanas habituales de las estatuas neoclásicas.

Escultura del neoclasicismoDaoíz y Velarde, Solà, 1830.

También es autor de un monumento a Cervantes en Madrid (1835),la Degollación de los Inocentes (1835; Llotja), Paris y Helena (1840; Academia de Bellas Artes de México), la Caridad romana (1846; diputación de Castellón de la Plana) y de monumentos sepulcrales en Llíria, Boadilla del Monte, Ourense, etc. Tiene obras en el Museo Romántico de Madrid, al Napoleonmuseum de Arenenberg, en la Accademia di San Luca de Roma -su Autorretrato -, en el Palazzo Corsini de Roma, en las iglesias del Gesú y de Montserrat -donde es enterrado- de Roma, o incluso en la catedral de Mérida (Yucatán)

A Solà se la ha calificado como el precursor de la escuela romántica de Rude y de David de Angers.

Francesc Fontbona, historiador del arte y director de la obra , de Enciclopèdia Catalana, explica las características del neoclasicismo catalán en El neoclassicisme (Renaixamennt, Barroc, i Vuit-cents 10/17 y nos muestra la importancia de los dos principales autores del neoclasicismo catalán. Para descubrir más sobre estos dos artistas, haz click aquí.

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